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Monólogos desde un diván Compulsión Por: Ray Niebla

Monólogos desde un diván

  Compulsión

Por:  Ray Niebla

 

Como colofón a estas nueve entregas de Monólogos desde un Diván, vamos a tratar de relatar, de la mejor manera posible, al peor si cabe, de los personajes psicológicos que han pasado por este diván, y del que tantas preocupacioes me trajeron por lo intrincado de su cerebro  y por las miserias que arrastran.

Se trata del/a Manipulador/a Compulsivo/a; individuo/as que por sus  características principales hacen que sea el más nocivo de todos, pues se incardina en nuestra sociedad como una lapa, y acomodado como una buena persona, va minando a todo el que capta o se acerca a ellos.

Al igual que el psicópata, salvando sea la distancia, no son enfermos, no, si no que  su actuación viene como consecuencia de una manera de ser, y por ello mismo, es imposible que curen o cambien. Son estos individuo/as  aquellos que ya  en la misma entrada en el ascensor, por las mañanas cuando vas a trabajar, te das cuenta que quieren influir en tu estado de ánimo, bien hablándote del tiempo o cuando menos criticando la limpieza o las deposiciones líquidas de los mejores amigos del hombre.  Su obsesión por hacerse saber que tiene poder sobre los demás es tan intensa que acaba, a quien se acerca a ellos, enfermándolo. Generalmente son individuos de escasa cultura, aunque puede parecer lo contrario pues manejan una serie de datos, de aquí y de allá, cogidos por los pelos, sin ninguna base sólida universitaria o académica, pero adaptados a sus intereses de una manera magistral. En su mayoría son envidiosos y cobardes hasta unos extremos insospechados. Nadie diría eso de ninguno de ellos pues saben disimularlo como buenos actores que son.

Abundan en política como setas en dias de lluvia, y de ahí que sean tan nocivos, aunque se reparten en la sociedad de una manera cambiante y adaptando su fisionomía a las circunstancias de sus propias víctimas. En You Tube los hay a patadas. Charlatanes, mentirosos, farsantes de medio pelo, que con que oígan alguna vez un tema que puede darles beneficio asaltan como youtubers la red y te cuentan una cantidad de mentiras, unas inventadas y otras deformadas a su capricho, para darles más verosimilitud a su  fantasía y con ello satisfacer su falta de energía.

Pero sin duda el peligroso de verdad es aquel que te tiene como amigo, ese amigo que va haciendo crecer en ti, de una manera paulatina y sin que te des cuenta, el sentimiento de culpabilidad. Un sentimiento que se va afianzando conforme pasa el tiempo  porque a la vez que te da la razón y te anima a seguir trabajando en tu crecimiento, te va aplastando hasta convertirte.  Normalmente su tema favorito es la Conciencia, la razón del Ser, la Maldad Humana que no sabe que es así y hay que descubrírsela, esa es su zona de confort, por lo que  te va haciendo una serie de recomendaciones que tú las das por buenas, porque es tu amigo, e inlcuso las pones en práctica porque van aderezadas de una aparente buena voluntad y eso lo hace creíble, pero al mismo tiempo te vas encontrando mal, incluso de salud porque se van somatizando todas aquellas prácticas que estos individuos te prescriben, pero con la sola función de que acabes siendo poco menos que su esclavo/a.

Es tal la cantidad de traumas que encierran estos seres que sería imposible enumerarlos en un trabajo como este. Su envidia, y su cobardía son de tal envergadura que no son capaces de reconocer nada bueno en aquel que se fijan como  su víctima propiciatoria para su tejemanejes, y por ello mismo, no te dan tregua, siempre lo mismo, siempre es la conciencia la que te debes trabajar, pero como él te diga; no valen ambages, o estás conmigo o estás contra mi. Se meten en tu vida, en tus creencias, las manipulan a su antojo, te hacen sentir conmovido por su buena voluntad, pero todo es una fachada para entretenerte y que no puedas pensar por ti mismo. Son seres falaces de poca entidad humana, pues todo lo que hay a su alrededor tiene que circular en pos de su interés y si no  te machacan. Su toxicidad es tal que terminas siendo drogado  en tal profundidad que necesitarás un buen terapeuta para que te desintoxique de ellos.

Pueden ser tus amigos mas cercanos, tu hermano, tu padre o tu madre, algún compañero de trabajo, el vecino de enfrente que te trata como si no existieras hasta que te capta, porque el ser humano normal es gregario y no puede estar sin ver que sus convecinos le tiene estima, y esa es su baza más propiciatoria.

Estos individuos, como no son enfermos, jamás van a ir a visitar a un terapeuta que les haga salir de su mundo irreal, porque consideran que son los demá los que tienen problemas mentales, de personalidad o de conciencia y ellos están ahí para “arreglarte”, y es por ello que es difícil  encontrar una sesión de ninguno,  donde un monólogo los haga verse como son en realidad, y por ello  traigo a colación una carta de las muchas que escriben estos individuos a sus víctimas, y que una de ellas, intentando desintoxicarse de uno de éstos, trajo hasta mi;  y aquí en mi buhardilla con mi sillón orejero, embutido hasta las cejas en él, y teniendo a la madrugada como compañera, solazándome con la brisa que entra por la ventana abierta, reflexiono sobre estas y otras personalidades que he tenido la suerte de encontrar en mi vida y han hecho que,  a veces, no crea para nada en el ser humano, y otras, vea a ese ser humano enredado en sus traumas, en su programa sin que tenga la posibilidad de salirse de el y por ende, seguir haciendo lo que menos le interesa, pero eso es la vida.

 

“Hola, querida amiga”

“Hace  días que vivo en la incertidumbre de interpretar de manera  honesta tu enfado y entendiendo mi  verdad, que siento cierta  y de imposible cuestionar, en cuanto repito, a la discusión última, tu posición, que respeto pero no comparto, pues siempre te estás quejando, lacrimeando cobardemente, que soy yo el que te ofende, cuando sin duda no estás en posición de ratificarme esto.

Tienes que reconocerme que  tienes una personalidad de un egoísmo atroz, y vives a caballo entre esto y tu intención de  que tu ser despierte a la voz de los que sabemos, pero no acabas de entenderlo y por ello te enfrentas a tu mismo Ego cada día culpando a los demás de tus cuitas, por ello debes decidir de una vez qué hacer con tu vida, y dejar a los que te queremos prestarte la ayuda que realmente necesitas.

Cuando pretendes haber visto la luz, y le das la vuelta  a lo que yo siempre te proponía y vuelves atrás en tus proposiciones, intentado  hacer que sea yo el que cambie de bando porque yo soy el equivocado, y pretendas hablar conmigo de todo aquello que nos atañe, ya sea espiritualidad o simplemente tener seguro de lo acertado o desacertado de ella, se te nota la intención  de reafirmar tus decisiones a costa de que sea yo el que rectifique de mis creencias cuando ya sabes que son las acertadas. Es tu Ego el que resuelve, tus traumas tan claros,   y por ello tu comportamiento.

Debes volver al cauce de la propia condición y concepción de lo transcedente, y encontrar el resquicio que tantas veces te he marcado como camino a seguir y que tú te empeñas en desandar, siendo por ello incongruente que puedas entender la espiritualidad de una manera inteligente, por la dualidad en la que te manejas, pues por un lado me alabas diariamente mi manera de ver el mundo y por otro te encuentras en la disyuntiva de seguir un camino  del que no sabes apenas nada. Aunque he decirte que todo cambio a través de otro es más que inútil, pero también he de decirte que todos aprendemos de los demás y nadie nace aprendido o enseñado.  La verdad siempre es dolorosa, pero por ello mismo gozamos de más libertad con ella, aunque para encontrarla debamos seguir unos caminos que siempre nos marcarán, aunque es en el interior donde hay que buscarla, pero no ofendas mi vida creyéndote que yo soy la imagen que tú reflejas.

Contigo, al que amo de verdad como ser humano que eres, y que forma parte del dios que somos todos, tengo la gran preocupación de saber que si te digo la verdad te ha de doler, como nada te ha dolido nunca, pero he de ser honesto conmigo mismo y contigo, por supuesto,  y tener el valor y el coraje de decirte lo que veo, aunque te duela. Yo debo ser esa persona que te saque de tus dudas, aunque creas que te estoy haciendo daño, no es mi elección, sino la tuya al interpretar a tu manera  mi amor honesto por ti.

Si en algo me precio de ser es de tener memoria, y por ello recuerdo que en nuestra última reunión me diste el poder de rectificación de tus errores y por lo mismo no fuesen tenidos en cuenta, dado que tu personalidad es errática y promiscua en cuanto a la separación entre realidad y fantasía y tu imaginación es tan rica que confundes las cosas hasta el punto de no saber qué es la realidad y cual es la ficción que te inventas. Te tengo que decir que tus meteduras de pata son tan comunes y tan repetidamente usuales que ya no las tengo en cuenta, porque forman parte de ti y así he de entenderte, quererte,  y hacer lo posible para que no sean tan cuantiosas y cotidianas, dado que es tu conciencia la que está viciada y no tienes la culpa de ello. Sabes de sobra que yo tengo las claves y por lo mismo sé que en el futuro te las podré decir y sabrás entenderlas aunque ahora no tengas la capacidad para ello. 

He de decirte, como finalización de esta pequeña carta, que creo en ti a pesar de que diariamente extiendas la bazofia más infecta con tu comportamiento, al mismo tiempo que  disertas  sobre  el amor mundano. Contradición que se justifica por la amalgama de sentimientos encontrados que hay en ti y que todavía no sabes digerirlos, pero soy optimista y sé que  que un día, no muy lejano,  seré capaz de hacer que los entiendas.  

Por ello te doy mi mejor abrazo de hermano, pero sólo para ese Ser que hay bueno en ti, y al que amo, pero para ese Otro que se pronuncia como tú lo haces prefiero olvidarlo”.

De nuevo la madrugada es propicia para la reflexión de aquellas cuestiones que tienen que ver con el intelecto humano. En este caso, la luna Llena, en toda su plenitud, adorna la estancia con su luz casi mágica y hace que las sombras del sillón en el que me reconforto, se recorten en la pared que hay frente a mi, y hagan que me sienta bien, y darles a mis reflexiones auténtica credibilidad.

La carta, esa carta  que recibe de un manipulador compulsivo la paciente que hubo ante mi hace tantos años pone de manifiesto que todo sigue igual, que nada ha cambiado que los mismos manipuladores u otros  campen a sus anchas sin que nada ni nadie les ponga veto.

Como se puede observar la carta es de libro. Cumple todos los requisitos:

En primer lugar te insulta, pero siempre haciéndote acreedor de  esos insultos; es la víctima la culpable de que él profiera los ataques contra ella, por su postura, por su poco intelecto, porque se lo merece

En segundo lugar te juzga y te critica, y te hace saber, para que no tengas dudas, de quien es la verdad, quién en realidad está haciendo las cosas bien, y cuáles está haciendo mal la pobre víctima.

De nuevo vuelve al insulto, en cuanto se refiere a la forma de entender la realidad, y que según su punto de vista es errónea y algún abrupto más, con lo que se pone de manifiesto, quién es de verdad aquel que ve lo que es la realidad, la buena  realidad, pero siempre poniéndo el énfasis en que todo es por la ayuda que pretende darle por que  es su amiga y te ama. La culpa que hace instalarse en la mente de los que caen en sus redes es tan intensa que no pueden zafarse de ellos y claro la enfermedad les ronda en includo los atrapa en una relación tan toxica. Lo triste de estos casos es que como digo, pueden ser los propios padres, los abuelos, los hijos en incluso el propio conyuge. Nadie escapa a los enredos de estos individuo/as.

En tercer lugar  y como colofón a esta sarta de mentiras, te hace  que sientas la vida como una bazofia, pero te da la opción de elegir entre lo que ellos consideran bueno y que por supuesto hay en ti esa parte,  esa bondad que ellos tratan de evidenciar y poner de manifiesto, siempre que sigas sus consejos, pues la otra, aquella que se revela como personalidad propia, es el demonio, es la mentira del ser, es la opción que no contempla porque va en contra de sus intereses y como nos aman tanto, pues es su deber decírnoslo y así reconducirnos al buen camino.

Este es sin duda  el relato, más bien sucinto, de estas personalidades, que nos rodean, que nos acosan y que vierten su ponzoña en nosotros dia tras día y te los encuentras hasta en la sopa. Aquellos que tienen la mala suerte de encontrarse con alguno de ello/as, debe descubrirlos a tiempo porque como lo deje entrar en su mente, seguro que no se escapa y las emociones que les va a procurar serán letales.

Es practicamente imposible que a estos individuo/as, te los encuentres en ninguna consulta, donde se podrían estudiar  sus características personales y poder hacer un estudio honesto y veraz de sus personalidades y encontrar el antídoto para su veneno, y por ello hay que acercarse a ellos y estudiarlos en su terreno, y la única forma de desenmascararlos y hacer que se queden quietos, al menos durante una temporada, es haciéndoles creer que te tienen en sus manos y cuando lo crean los desprecias y con ello haces que en una temporada, mientras  rumian su venganza, no les dejes espacio para buscar y encontrar otra víctima propiciatoria, que las hay a millones, pues la gente en general es buena y busca el apoyo incondicional de alguien, busca amigos, busca compañía desinteresada, busca quien la escuche, no los critique ni los juzgue, y busca sobre todo aquella amistad ideal que los haga más grandes y entonces es fácil encontrar individuo/as como esto/as, que se aprovechan de esa debilidad y  extraen toda la energía a quien se deja embaucar por su vacuas palabras llevándolas como digo hasta la enfermedad.

Ya entra el sol por la ventana y me doy cuenta que  creo haberme dormido y no sé muy bien si estas reflexiones han sido realidad o sólo han sido un sueño de mi mente cansada de intentar comprender la naturaleza humana, tan trivial y tan compleja, tan simple y tan complicada, tan bondadosa y tan perversa, tan sutil y tan tosca, y en fin tan extraña y tan habitual.

 

Ray Niebla

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