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Relato Corto / Falcom por Ray Niebla

Relato Corto

Falcom por  Ray Niebla

 

 

Su vida era sencilla, casi humilde. Vivía en una buhardilla que le habían dejado como herencia  sus padres, y todo su patrimonio era un montón de libros que se obstinaba en leer y entender.

Le atraía la meditación y los poderes de la mente, y aunque practicaba todas las artes del pensamiento no alcanzaba ese estado que tanto preconizaba todo el mundo que se dedicaba a esto. Alguno le llamaban éxtasis, otros nirvana y otros paz interior, pero en realidad nadie le daba pistas de lo que había que sentir de verdad. Pareciera que esto sólo estaba al alcance de unos pocos iluminados.

 

Una noche, cuando el invierno azotaba con sus tormentas la vieja claraboya de su buhardilla, y el cristal enmohecido y opaco se tornaba azulado como si se fuese a romper, soño, vivió o fantaseó algo muy extraño aunque a la vez placentero. En esta realidad extraña que vivía se entrelazaba con un ave fantástica que surcaba el viento con una majestuosidad extraordinaria. Era un águila real que venciendo la fuerza gravitatoria, se elevaba y se elevaba en el cielo azul, con la agilidad y la facilidad supuestamente entregada a estas aves.

Su sueño se repetía constantemente,  y en una de las noches en las que estaba enfrascado en él, un trueno como una bomba, lo despertó. Las gotas de lluvia resonaban en la claraboya  e incluso se oía su rumor en las tejas negras que cubrían el tejado. Se despertó, sudando a mares, con la cabeza dando vueltas y más vueltas y con una sensación de impotencia pues no podía levantarse. En sus oídos sonaban extrañas voces, pero pronto se dio cuenta, al hacer oído, que eran las discusiones habituales de la vecina de al lado con su marido; incluso escuchó a la perfección como salpicaba el aceite  de una sartén al echar a freir un huevo. Pero ahí no se quedó todo pues comenzó a escuchar sonidos desde más lejos, sonidos que antes no había percibido, sonidos que lo dejaron preocupado porque lo estaban volviendo loco. Eran conversaciones de muchas personas a la vez, pero las entendía todas. Eran los sonidos cotidianos del ir y venir de la gente, y algunas veces se enfocaban en informaciones que le dejaban atónito.

Se levantó aturdido, y salió de la habitación, para ir al pequeño saloncito que conformaba todo su habitáculo si le ponemos también un pequeño cuarto de baño que apenas le dejaba sitio para ducharse. Miró por la pequeña ventana y vio la calle oscura y estrecha que daba a la puerta de atrás de la catedral de aquella ciudad donde vivía. Pero su asombro  fue todavía mayor cuando se dio cuenta de que podía ver  muy a lo lejos con una nitidez que no era normal. Pudo ver hasta la cabeza de un alfiler arrojado a la via pública, seguramente por una mujer; tan nitidamente que casi le dieron ganas de cojerlo. Que estupidez, pero si estaba a más de cuatro pisos de altura. Sacudió varias veces la cabeza intentando despertarse pues suponía que otra vez estaba soñando tonterías como aquella, pero sus sensaciones se hacían cada vez más patentes.

Oyó perfectamente como un anciano, con una pierna en malas condiciones, cojeaba y corría perseguido por otros dos hombres de aspecto fuerte, hercúleo diría de uno de ellos,  y cómo lo atrapaban y comenzaban a golpearlo. No lo pensó, fue un impulso que no pudo frenar y al momento estaba encaramado en la claraboya, y desde lo alto saltó a la calle, muy cerca de donde los dos hombres golpeaban al anciano. A uno de ellos le dio una patada en el cuello y al momento cayó como fulminado, y el otro, mucho más fuerte intentó defenderse y le lanzó un puño gigantesco que paró y  lo asió  de la muñeca lanzándolo a más de seis metros. El individuo se levantó maltrecho, lo miró como se mira a un bicho raro y corrio como  si le persiguiera una manada de leones.

No podía creer lo que había hecho. Su fuerza se había multiplicado por mil, y por mil se habían multiplicado todos sus sentidos. No era posible, esto tenía que ser un sueño. Supermán  hacía mucho tiempo que se había inventado y él no estaba en esa tesitura.

Aún así cogió al anciano en brazos y lo llevó a un banco iluminado por una farola, en donde el anciano incorporándose le dijo: “Tú vencerás la necesidad y volarás por entre los hombres haciéndolos recapacitar” El anciano, una vez incorporado se marchó cojeando como antes lo había visto él.

Se quedó mudo, estupefacto y medio aturdido por estos acontecimientos. Volvió a la buhardilla y se miró en el espejo. Se vio más fuerte, aunque no tanto como para hacer esas cosas que había hecho, y se preguntó que querían de mí y quién lo quería, y una voz sonó dentro de él. No te hagas preguntas que no tienen respuesta, pero desde hoy tu vida cambiara y habrás de dedicarte a combatir el mal. Combatir el mal, pero primero he de saber qué es el mal, porque malos hay muchos, pero es imposible luchar contra todos. Se encogió de hombros y se dispuso a dormir otra vez. Lo hizo  como nunca lo había hecho y se levantó totalmente descansado, y con la misma sensación de poder. No, no le habían abandonado esos poderes que le habían dado sin saber quién.

Pasaron varios dias y varias  aventuras siempre de defensa de los más necesitados, pero como parecía que la gente lo miraba raro cuando las hacía, decidió hacerse con un uniforme que  le sirviera para identificarse. Lo hizo y bordó un águila real en su pechera. Sin saber ni cómo ni porque  le vino a la cabeza un nombre: Falcon. Sí, se llamaría Falcon en recuerdo de aquella águila fuerte y majetuosa que había sido su madrina.

Pasó el tiempo, y como siempre sucede las gentes de aquella ciudad se  acostumbraron a que Falcón les sacara de sus enredos, de sus cuitas, y cuando no lo hacía lo criticaban y lo vituperaban tachándolo incluso de cobarde. Ya no dormía, no descansaba, porque los problemas lo acuciaban y los habitantes de la ciudad lo reclamaban para más y más cosas de manera que una de las noches en las que estaba agotado y descansaba plácidamente en su cama de la buhardilla, donde todavía la gente no había descubierto su guarida, se topó con una imagen que se levantaba frente a él y le decía: “la gente es débil, no se enfrenta a sus problemas y siempre necesita un superhéroe que los saque de sus marasmos y se los resuelva, pero has interpretado mal la estrategia. Los superhéroes de comics siempre luchan contra el mal, pero siempre de la misma manera y no consiguen nada, y  lo mismo que te ha pasdo a ti, así que tendrás que cambiar de estrategia y lograr que el ser humano se haga cargo de sí mismo”  Pero cuando iba a preguntar de qué manera debía hacerlo, esa imagen ya no estaba. Se quedó más preocupdo de lo que ya estaba, y  optó por dormir y seguir pensando cuando descansara.

La implicación en las cuitas de las gentes crea compromisos que muchas veces son imposibles de dejar, con lo que Falcón tuvo que hacer frente a algunas  situaciones que le dejaron un muy mal sabor de boca. En cierta ocasión una chica comenzó a gritar en un descampado porque un hombre intentaba violarla, y cuando acudió a llí y vapuleo al individuo que estaba encima de la chica, y lo puso pies en polvorosa, la muchacha arreglándose la ropa lo increpó y lo insultó diciéndole que le habá jodido el negocio. Al preguntarle qué negocio, le espeto” ¿es que tú eres tonto o qué? Si a este imbécil me hubiera dado tiempo a denunciarlo, ahora tendría la oportunidad de tener el dinero que me hace falta” Pero, iría a la cárcel, le dijo Falcón, a lo que la chica le espetó de nuevo ” y a mi que me da, lo que me importa es el dinero que me iba a suponer tal denuncia”

Y así con cuitas como esta que se estaban dando demasiado a menudo, y con la moral por los suelos, comenzó a no hacer caso a las demandas de auxilio que le llegaban de todos lados, y a los insultos que le llegaban cuando no acudía a solucionarlos, de manera que pensando en todos estos señuelos que le transportaban a otras realidades, se le hizo la luz. Ahora ya sabía cómo debía tratar a estos habitantes de la ciudad para que no fueran tan egoístas, prepotentes, y en cierto modo, imbéciles.

Se dio cuenta que el se humano necesita superhéroes para sobrevivir y que los tiene casi siempre en estereotipos sociales como los políticos, sus padres, hermanos o incluso amigos o algún conocido  de relevancia para ellos, de manera que se propuso un plan: ya que las gentes de la ciudad esperaban siempre que les ayudara en sus problemas y si no lo hacía se enfadaban y lo criticaban, podía hacer algo por ellos, si los obligaba  a hacerlo por ellos mismos. Aunque esto  ya estaba inventado pues el antihéroe ya estaba plasmado en el Quijote por ejemplo, no estaría de más hacerlo de nuevo y ver qué pasaba. Y se  puso manos a la obra.

Cuando una noche de primavera estaba paseando por el parque de la ciudad donde se daban citas la mayoría de los enamorados, unos encapuchados comenzaron a atacar a una parejita que se hacía carantoñas en el banco más oscuro de todo el recinto, con la consiguiente cuota de peligro que ello suponía. Se  quitó el traje y salió Falcón. Se acercó  y se quedó mirando como los facinerosos seguían metiéndose con los dos chicos, quienes al verlo respiraron tranquilos, pero los atacantes se dieron cuenta que esta vez no hacía nada, sólo miraba, con lo cual no se amedrentaron y siguieron violentando a los dos enamorados.  La chica comenzó a increpar a Falcón que  sólo hizo ademán de bostezar, con lo que consiguió que el novio de la muchacha se sintiese en la obligaciòn de hacer algo, y sin dudarlo cogió un palo que había detrás del banco y se lio a palos con los dos atacantes con una furia inusitada y una violencia que no daba para más. Así pues, sin ayuda de nadie consiguió librarse de los dos “valientes” que habían ido a sacar lo que pudieran de los dos enamorados, y cuando los puso pies en polvorosa, Falcon miró a la chica, le guiñó un ojo y se fué por donde había venido, dejando a los dos con los ojos muy abiertos.

 

Se corrió la voz de esta actuación y cundió el ejemplo entre todos aquellos que sufrían la agresión de un tercero, logrando así que cada uno tuviera conciencia de que nadie te puede ayudar si no te ayudas, y aunque  seas muy débil, o lo creas, nunca te harán daño si te defiendes, pero sobre todo si tienes la verdadera sensación y la completa seguridad de que nunca te va a pasar nada.

Por otro lado, consiguió colarse en casa del primer ministro de la nación  sin que su cuerpo de seguridad lo viera dada la agilidad con la que se comportaba. Le insufló un narcótico y cuando estaban perfectamente dormidos su esposa y él, lo cogió en brazos y lo traslado a otra habitación y lo dejó en un tresillo  comodamente instalado y escribió una nota en un papel con el sello del Presidente. La nota decía así: “los ciudadanos son los que deben ser protegidos, no el presidente del gobierno”

Al día sigiente, el presidente del gobierno sin saber muy bien qué había pasado, montó en cólera contra los servicios de vigilanca y seguridad del domicilio del presidente, y con la nota se hizo una llama con la que encendió un puro  y las cenizas las echó en el cenicero y se olvido del tema.

Pero Falcón no lo hizo, y al los pocos días volvió a la vivienda del presidente, no sin antes burlar de nuevo la vigilancia que tampoco fue muy difícil, pero esta vez llevando a una mujer que se había prestado a ello, previo pago de una fuerte suma que había obtenido, a decir verdad de manera poco lícita, pero en este caso el fin justificaba los medios. De manera que volvió a insuflarles el narcótico y volvió a coger al presidente y lo trasladó de nuevo a la otra habitación, pero esta vez hizo que la mujer se pusiera un pijama de la primera dama  y, tras  la administración del mismo narcótico, la acostó muy abrazada al presidente del gobierno.

El dia siguiente fue aterrador para este mandatario, pues la mujer del mismo se levantó antes que él, dado que la cantidad de narcótico había sido menor y fue a buscar a su marido que intuía se había ido a otra habitación como solía hacer últimamente y encontró a la parejita abrazados muy intimamente con lo que formó y montó el polló del siglo, despertando a todo el mundo; al servicio, a los escoltas, a los hijos, a todo el mundo, y todo el mundo se enteró de la infidelidad del presidente que no acertaba a comprender qué era lo que estaba pasando. Cuando las aguas se calmaron y la mujer, que fue detenida y puesta en libertad seguidamente,   se dio cuenta que encima de su portafolios había otra nota de las mismas características que la anterior y decía: “El Presidente tiene que velar por la seguridad de los ciudadanos, como esto no se ha hecho, y al parecer no hay intención de hacerlo, pues seremos los ciudadanos los que velaremos por su seguridad haciendo que su vida sea insegura”

Así que después de todo el revuelo  y del aprovechamiento que hizo la oposición para lincharlo, se comenzaron a objetivar medidas revolucionarias que  hicieron que el Estado o la nación fuera una balsa de aceite con lo que Falcón se dio por satisfecho y decidió que ya no haría falta que nadie ayudase a unos habitantes que siempre habían necesitado la ayuda de alguien para resolver sus problemas y decidió investigar para saber de dónde habían venido esos poderes. Cosa que sabía le iba a llevar mucho tiempo. Así que se retiró a una finca, propiedad de sus padres, en un campo lejano y a todas las miradas impropias y allí   comenzó su mejor aventura: el conocimiento de sí mismo.

 

Ray Niebla

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